Zink es el nombre dado a esta maravilla de la tecnología. Se trata una impresora a color, inalámbrica mediante Bluetooth y que sólamente pesa 227 gramos. El tamaño del papel es algo reducido 5 x 7,5 cm, pero a cambio no tendremos que recargarla con tinta, ya que viene almacenada en el papel de una forma un tanto especial.
De todas formas, no podremos ver la tinta por ningún lado, el papel parece como el de una foto normal y corriente.
Eso sí, tendremos que pagar entre 30 y 40 céntimos por cada foto, ya que es lo que cuesta cada papel.
La impresora nos costará unos 130€.
¿Pijada o necesidad empresarial?